Se permite pensar

Hagamos preguntas, la ignorancia es cara

Yo no subo. Entonces yo no bajo

A menos de un mes de la elección presidencial en EEUU, el debate sobre las opciones para la postura fiscal tiene más vigencia que nunca. Por primera vez, el que sea elegido Presidente tendrá que trabajar antes que nada, en lograr algún tipo de acuerdo presupuestario para evitar el “acantilado fiscal” del que se habla tanto. Durante la última ronda seria de negociaciones en Agosto del 2011, en la que no hubo acuerdo, se adoptaron medidas para que a partir de Enero 1 del 2013, un recorte general y proporcional de aproximadamente el 10% del presupuesto ocurra automáticamente. Pero adicionalmente, los impuestos subirán el mismo día para la mayoría de los sectores, ya que se permitiría que caduque el enorme recorte impositivo que entro en vigencia en el 2003 cuando George W. Bush era presidente.

No quieren recortes

Este golpe doble sería muy complicado para la economía que ha crecido anémicamente desde la “Gran Recesión” del 2008-2009, y somos pocos los que lo vemos como algo positivo. Que concepto: ¡Empezar a pagar las cuentas!  El problema de fondo es que los políticos están sujetos a elecciones, y por lo tanto prefieren hacer lo que les permita ganarlas, y por esa razón, oponerse a las directivas de su propio partido sería suicidio político.

Los republicanos son particularmente estrictos con su castigo; cualquier Senador o Congresista Republicano al que se le ocurre aceptar cualquier impuesto nuevo, por mas razonable que sea la propuesta, recibe una enorme X en la frente y le toca ir a pelear la reelección primaria absolutamente solo y en contra de otro candidato Republicano que será puesto a dedo por partido, en particular por la facción del estratega Grover Norquist; y que tendrá todo el apoyo financiero y logístico del partido. En otras palabras, para los Republicanos no existe ningún impuesto nuevo justificable desde ningún punto de vista, por eso la ventaja de que ocurran automáticamente a través de la expiración del recorte anterior, así no hay manera directa de asignar responsabilidad.     

No quieren impuestos

Los Demócratas, por otro lado, siempre tuvieron enormes dificultades encontrando programas gubernamentales ineficientes o innecesarios, a pesar de que abundan enormemente. Los recortes del 10% serán muy duros de asimilar, las únicas ventajas que lograron conseguir son: 1. Que son recortes universales, y nada se salva, ni siquiera la vaca sagrada de los Republicanos: el Departamento de Defensa. 2. Que no entraran en vigencia hasta después de las elecciones, de lo contrario la reelección de Obama se hubiera complicado bastante más.  

Igual, me cuesta creer que el doble golpe se vuelva una realidad; aun si no hay acuerdo antes de fin de año, creo que a principios del 2013, con el nuevo Congreso y Presidente, es probable que se logre algún tipo de arreglo más suave que reemplaze  al “acantilado fiscal”. En el peor caso, si es que no hay arreglo y caemos al acantilado, sufriremos mas a corto plazo (1 a 5 años), pero menos a largo plazo (6 a 25 años), algo que a personalmente prefiero ya que tengo un tremendo sentido de culpa por la irresponsable situación fiscal que mi generación les estar entregando a las próximas.

En cuanto a la política fiscal, en los últimos 30 años, los Republicanos y los Demócratas han tenido prioridades muy distintas,  y solo algo en común, son los dos igualmente de incompetentes en obtener un acuerdo razonable que empiece a balancear los libros del país. En la próxima hablaremos de las propuestas y consecuencias de las posturas de cada partido. Eduardo Brandt

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octubre 2012 Posted by | ECONOMÍA, EEUU, La vida en EEUU | Deja un comentario