Se permite pensar

Hagamos preguntas, la ignorancia es cara

Bin Laden y la casa del vecino

Pronto se cumple una década desde los ataques terroristas del 11 de Septiembre del 2001 perpetrados por Al Qaeda bajo la orden de su líder Osama Bin Laden, quien fue finalmente encontrado y asesinado por comandos de la armada estadounidense el 1ro de Mayo del 2011.

Vale la pena analizar las consecuencias ya vividas de aquel sorpresivo ataque, y las que pueden seguir. En los primeros días de Septiembre del 2001, nada significativo pasaba en EEUU, la economía se había estancado después de muchos años de crecimiento acelerado y de la implosión de la burbuja de precios en el mercado de valores NASDAQ, donde cotizan predominantemente las compañías nuevas y de alta tecnología. George W. Bush había asumido su cargo en Enero, después de que su triunfo electoral fuera confirmado por las cortes luego de una batalla legal que surgió por la increíble paridad de votos con su rival Al Gore. Ya para Septiembre las encuestas entre la población lo ponían a Bush como uno de los presidentes menos populares de la historia

El 11 de Septiembre ocurren los ataques y causan pánico y confusión en todos los sectores del país, pero en unos pocos días, el FBI identifica exactamente a todos los participes y el presidente responsabiliza directamente a Bin Laden por el ataque. En Washington DC, sede del poder político, y Nueva York, sede del poder financiero, el shock se vivió a un nivel mucho más elevado porque fueron las dos ciudades que fueron atacadas físicamente.

Después de los ataques, el gobierno tomo medidas que nunca hubiera tomado sin ellos: Las guerras en Afganistán e Iraq y la batalla del gobierno y del Banco Central “ El Fed”  contra del pánico financiero y la recesión que siguió a los ataques. Muchos desconocen el peso de estos factores en la situación fiscal actual de EEUU, incluyendo la reciente disputa partidaria para elevar el techo de la deuda gubernamental (Debt Ceiling), y la caída vergonzosa, por primera vez desde que comenzaron a clasificarlos en 1917, en el rating de los bonos del gobierno de EEUU.

En perspectiva es fácil de entender los enormes errores que cometió el Fed de Alan Greenspan entre el 2001 y el 2006. Para reactivar la economía y evitar un derrumbe más pronunciado en el mercado de valores, Greenspan, con apoyo del presidente, tomo la decisión inédita de reducir las tasas de interés al mínimo, y mantenerlas a niveles históricamente bajos por varios años. Además, fiel a las creencias filosóficas, tanto de Bush como de Greenspan, se aceleró la rienda suelta a las transacciones de los capitales privados, y se terminó de desmantelar a la estructura regulatoria gubernamental, algo que ya estaba ocurriendo bajo los tres presidentes anteriores con obvia ayuda de la poderosa maquinaria del lobby de la billonaria industria financiera. Hasta el día de hoy, es raro que algún político los enfrente.

Los bancos y las compañias de inversión de Wall Street comprendieron rápidamente las ventajas que el Fed les estaba dando al ofrecerles dinero sin preguntas y prácticamente sin tasa de interés, y lo agarraron a mano llena. Estas medidas provocaron un aumento en la liquidez del mercado y despetaron la imaginación de los financieros para multiplicarlo, creando nuevos productos de inversión hipotecaria. Pronto se empezaban a sentir las consecuencias. El dinero fácil que recibían los bancos, lo prestaban con igual facilidad. Por primera vez en la historia conseguir un préstamo hipotecario se convirtió en un trámite fácil y accesible a la mayoría, aun los que no tenían ahorros o buen historial de pago.

Como consecuencia del aumento en la demanda de compra, empezando en el 2002, los precios de los inmuebles empezaron a subir cada vez mas rápido, y el mercado vivió un ciclo inusitado. La burbuja de precios duro hasta el 2006 y luego empezó a desarmarse, desatando la crisis financiera y la recesión que comenzó en el 2008.

Ya pasaron casi diez años y EEUU sufre una posición fiscal complicada, agravada por el enorme costo de rescatar a sus grandes entidades financieras y por las largas guerras en Afganistán e Iraq. Quedaron millones de deudas hipotecarias sin pagar y casas reposeídas, vacías o abandonadas en la mayoría de las cuadras de las ciudades del país, incluyendo la de algún vecino tuyo o mío.

Los seres humanos padecemos de falencias cuando analizamos riesgos y tomamos decisiones, que muchas veces son impulsivas, y favorables a corto plazo pero adversas a medio y largo plazo. Los gobiernos sufren las mismas limitaciones. Los ataques ordenados por Bin Laden, junto con las erróneas reacciones del gobierno de EEUU fueron causas directas de la situación actual. Las consecuencias de estos errores históricos duran en general mucho más que una década, por lo que la historia todavía no se terminó de escribir y seguramente van a dar mucho más que analizar en el futuro.  Eduardo Brandt

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agosto 2011 - Posted by | EEUU, Finanzas, La vida en EEUU

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