Se permite pensar

Hagamos preguntas, la ignorancia es cara

El mérito de la duda

Desde chico aprendí que hay ciertos temas que no se hablan. Me refiero a esos temas que “incomodan” en una conversación. Aun recuerdo un momento, después de más de 40 años. Probablemente tendría unos 6 años, y en mi casa era común que los amigos de mi papá y mamá se sentaran en la mesa y conversaran. Nosotros, los chicos (o al menos yo) escuchábamos y a veces participábamos en la conversación. Parece que el tema de las finanzas me interesaba desde entonces, porque un día, en reunión, se me ocurrió preguntarle a un amigo de papá, adelante de todos: “¿Y vos cuanto ganás?” Por el silencio total, y luego la risa que siguió me entere que la pregunta era incorrecta, porque es un tema incómodo, al margen de que probablemente todos estaban interesados en la respuesta.

Otro tema incómodo es la sexualidad, y hay dos que siempre están en la lista: La política y la religión. El tema de la política no es incómodo para todos pero si para los que tienen convicciones muy firmes. En general el espectro político va de la “derecha” a la “izquierda”, aunque hay por supuesto muchas variaciones y desvíos de ideologías. Por ejemplo este mes leí que en Japón perdieron los “Demócratas Liberales”, el partido que ha estado en poder por 50 años. Si un típico Republicano conservador en EEUU leyó el articulo habrá pensado: “… Qué bien, eso les paso por ser liberales Y Demócratas…”, pero en Japón significa otra cosa, ya que los “Demócratas Liberales” son en realidad los más conservadores, y el partido que ganó (Partido Demócrata de Japón), es el más liberal.

Otra confusión surge cuando hablamos de economía, ya que en EEUU la “derecha” tiene una preferencia económica “liberal”, mientras que la “izquierda” tiene en general una preferencia por una economía mas centralizada. Pero si hablamos de preferencias sociales las etiquetas cambian. Por ejemplo: Un Demócrata típico prefiere una economía con mayor rol del gobierno en la parte fiscal y en la distribución de las riquezas, pero una sociedad más liberal (con menor rol del gobierno) en temas personales o religiosos. Y los Republicanos típicos piensan lo opuesto.

Pero el punto del artículo no era el análisis de las etiquetas, si no el cuestionamiento de las creencias. Cuando encuentro a alguien con una convicción marcada de un extremo u el otro me pregunto como la adquirieron y como la mantienen. En mi caso, los años y las lecciones aprendidas han ablandado mis convicciones, o sea estoy más dispuesto a darle mérito a la duda. Cuando somos muy chicos, nuestro cerebro es como una esponja, absorbemos toda información que recibimos, en general de nuestra familia o los que nos cuidan. Luego también se suma la información que nos da la escuela y la sociedad en general, y recién cuando un niño va llegando a la adolescencia desarrolla una manera de pensar más independiente, especialmente si tiene una personalidad rebelde, y puede formular alguna convicción opuesta a la de su casa, y aclaro que cuando eso ocurre, no es que el chico desarrolla su creencia por su propia cuenta y en el abstracto, si no que algún otro (un maestro, escritor, amigo, político, etc.) lo influyó más que los anteriores.

La realidad es que todo lo que sabemos o creemos, aun esas creencias mas íntimas e importantes, como la fé en algo,  lo tenemos porque alguien lo inculcó en nosotros, y nosotros lo aceptamos.  Continuará.

Religiones principales

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septiembre 2009 - Posted by | America Latina, ECONOMÍA, EEUU, El mérito de la duda, Finanzas

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